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Localización:
Manacor, Mallorca

© Son Sureda Ric 2019 

Seis siglos de historia nos otorgan un bagaje cultural inmenso

El vino es sólo parte de nuestra cultura. Seis siglos de historia otorgan a Son Sureda Ric un bagaje cultural inmenso y un saco de infinitas anécdotas ¿te las contamos?.

Las tierras de Son Sureda Ric pertenecieron a la porción Alquería de Sa Sínia que el Rey Jaime I donó a su caballero Nuno Sanç, tras la conquista de Mallorca (1231). Nuno Sanç inició un proceso de división de la alquería.

 

Las primeras noticias de los Sureda como propietarios de la “possessió” datan de 1471. En Octubre de 1478, Bartomeu Sureda reparte la finca entre sus dos hijos y queda así dividida en Son Sureda Pobre y Son Sureda Ric.

 

La línea masculina de los Sureda de Son Sureda Ric se extinguió en 1759, por donación de Guillem Sureda a su sobrino Llorenç Más. De estas fechas data también la reforma de las edificaciones, cuya apariencia y estructura interior y exterior se ha mantenido hasta la actualidad.

 

En 1828, Jaume Más (hijo de Llorenç) mandó construir la capilla para su hijo Juan Más (Padre Julián), que en 1826 tomó el hábito del Patriarca Santo Domingo en el convento de Manacor. Esta familia pasaba por una de las más partidarias de D. Carlos. Por lo cual, no es de extrañar, que en la intentona carlista de 1835, el Padre Julián, fuera contado entre los implicados. Para huir de los enemigos se escondió en Son Sureda hasta que, viendo que no podía continuar, huyó improvisadamente para tomar un barco rumbo a Cerdeña, de donde no regresaría jamás.

 

En el archivo del Ayuntamiento de Manacor existe un documento de 1856 donde aparece una relación de los cultivos que existían en la propiedad. La finca contaba entonces con una extensión de 233 cuarteradas (unas 175 hectáreas) de las cuales 4,5 hectáreas correspondían a la viña. La uva se utilizaba para la elaboración de vino en la propia finca, ya que las edificaciones contaban con un “cup” (lagar) donde fermentar el mosto y el “celler” (sala de guarda) para almacenar el vino en depósitos de madera. El lagar y la bodega son lugares especialmente silenciosos y contrarios a los cambios. Conservan el aspecto de antaño y abrigan el mismo ambiente de cuando fueron construidos en losas de piedra y “marés”. A lo largo de los siglos, bodega y lagar han mantenido unas condiciones de temperatura y humedad singulares: siguen albergando en sus muros las esporas de levaduras que consiguen fermentaciones espontáneas en el vino que se elabora en su interior.

La propiedad fue dividiéndose con el paso de los años y generaciones, hasta que en 1951, el matrimonio Morales-Santandreu (Manuel y Petra) adquirió la finca, de 40 hectáreas, que incluía las primitivas casas, capilla y viña de la “possessió”. Son Sureda Ric es actualmente propiedad de su hija, Mª José Morales.